La creciente marginación de los cineastas israelíes

06/Ago/2025

Susan Hornik* (Aish Latino y Nuevo Mundo Israelita)

El antisemitismo sigue creciendo a nivel global y los cineastas judíos están siendo vetados, eliminados o ignorados simplemente por contar sus historias. Pero algunos se niegan a guardar silencio. En la foto: Director de Cine Yale Fried.

Los cineastas judíos independientes están siendo empujados silenciosamente a los márgenes de la industria, y Jackie Tepper está profundamente consternada. Como socia productora y presidenta de Programación Documental del festival Dances with Films en Nueva York y Los Ángeles, Tepper ha sido testigo de una preocupante tendencia: creativos judíos e israelíes que son descartados, silenciados o marginados simplemente por contar sus historias.

“Desde el 7 de octubre, he escuchado de muchos cineastas judíos e israelíes que han sido ‘cancelados’ de festivales alrededor del mundo”, dice. “Es desgarrador e inaceptable”.

Miedo y censura en el circuito de los festivales

Por ejemplo, Tepper incluyó en la programación de su festival en Nueva York el cortometraje Brothers for Life, que se enfoca en las Fuerzas de Defensa de Israel tras el 7 de octubre. “Llamé al director, Alon Juwal, para ver si seguía en el país para asistir al panel de preguntas y respuestas… Cuando oyó mi voz, su primera reacción fue: ‘Por favor no nos digas que nos sacas del festival’. Me sorprendió que pensara eso”.

La preocupación de Juwal no era infundada. Su película ya había sido retirada de varios festivales, incluso después de haber sido preseleccionada, debido al temor de los organizadores ante posibles protestas. “Las protestas estaban en su punto más alto en Nueva York en ese momento, pero nosotros no creemos en la cultura de la cancelación. El arte es arte, y debe ser tratado como tal. Los artistas deben sentirse empoderados para compartir su trabajo libremente”, afirma Tepper. “Aunque nuestro festival no adopta una postura política, siempre defenderemos la libertad de expresión y el derecho de los cineastas a expresarse”.

Juwal, cineasta israelí, compartió cuán desalentadora ha sido su experiencia en el circuito de los festivales. “En ese momento me sentí muy enojado y frustrado, porque mi película es sobre el triunfo del espíritu humano y superación de obstáculos, no un mensaje político. No proyectarla me pareció un acto cobarde e ignorante”, cuenta Juwal, cuyo próximo proyecto trata sobre el secuestro de Noa Argamani del festival de música Nova.

Este es el mensaje que recibió:

Querido Alon:

Con gran tristeza me comunico hoy contigo. Tras numerosas reuniones y discusiones con los interesados en el festival, hemos decidido retirar Brother’s for Life de nuestra sección de documentales.

Como festival, entendemos que, a diferencia de la situación que se está desarrollando actualmente en Israel, Gaza y Cisjordania, esta película gira en torno al amor, la camaradería y la conexión, el cual es un mensaje importante que debe transmitirse.

Sin embargo, también debemos aceptar que, con el conflicto actual en un punto tan intenso, hay muchos miembros de la comunidad que podrían encontrar las imágenes de guerra en la región sumamente angustiosas.

Nos complace que tu película siga siendo reconocida como finalista. También podemos reembolsarte la tarifa de inscripción si podemos trasferirla a través de PayPal, y nos gustaría poder proyectar la película en el futuro si estás de acuerdo.

Lamentamos mucho esta situación de parte de todo el equipo, ya que realmente esperábamos con entusiasmo la proyección. Esperamos que lo comprendas.

Saludos cordiales,

Jeremy Rigby

Codirector

“No tengo duda de que más cineastas judíos están enfrentando el mismo problema debido a lo woke que se ha vuelto la industria y a cuán simpática es hacia la causa palestina”, afirma Alon Juwal.

“Nuestras historias no son propaganda, son representación”

El actor y cineasta ganador del Emmy, Yuval David, cree que hay una “extraña paradoja” en juego.

“Por un lado, hemos sido fundamentales en la construcción de la industria del entretenimiento. Por otro lado, hay una creciente incomodidad, incluso resentimiento, cuando las voces judías cuentan historias judías auténticas o denuncian el antisemitismo. Hay un doble estándar: la identidad judía se examina de formas que no se hace con ninguna otra identidad. Cuando yo, como cineasta judío e israelí orgulloso, centro [mi trabajo] en mi identidad o mis valores, a menudo se considera ‘demasiado político’. Pero contar nuestras historias no es propaganda, es representación. Como todos los demás, merecemos contar nuestras verdades sin ser marginados o silenciados”.

Yuval David afirma que ha enfrentado discriminación, con festivales que han excluido su trabajo y el de otros cineastas judíos o israelíes, mientras que sí permiten producciones, panfletos y discursos claramente antisemitas o antiisraelíes.

“Existe un sesgo silencioso y sistémico que a menudo encuentran los cineastas judíos, especialmente aquellos que son visiblemente judíos, israelíes o pro-Israel. Los proyectos con temática judía suelen ser examinados con más dureza, especialmente si la narrativa no encaja con el lente político de moda”.

Yuval David afirma que ha enfrentado discriminación, con festivales que han excluido su trabajo y el de otros cineastas judíos o israelíes, mientras que sí permiten producciones, panfletos y discursos claramente antisemitas o antiisraelíes

David, cuyo proyecto actual es un documental de temática judía sobre la denuncia y el combate del antisemitismo, dijo que ha visto cómo a varios colegas les retiraron los fondos, les retrasaron estrenos o les disolvieron asociaciones. “Todo bajo justificaciones vagas como ‘sensibilidad del mercado’, lo que, al analizarlo, a menudo sólo significa miedo a represalias por mostrar el orgullo o la verdad judía. Estos no son incidentes aislados, sino que reflejan una incomodidad más amplia con el particularismo judío en una industria que, por lo demás, celebra la identidad”.

El activismo social tiene un precio

La guionista y directora Rakefet Abergel se ha convertido en una activista vocal en sus redes sociales desde el 7 de octubre, lo cual puede haber afectado la frecuencia con la que su película es aceptada en festivales progresistas y de mujeres.

“Después de empezar a hablar públicamente en apoyo a Israel y contra el antisemitismo, noté que empezaron a disminuir las aceptaciones. Un festival de mujeres rechazó mi película el mismo día que la envié”, cuenta Abergel, cuyo proyecto actual, STILL, trata sobre un aborto espontáneo.

“Un par de directores de festivales me han contactado para decirme que apoyan a Israel y al pueblo judío en todo el mundo. Por ejemplo, los directores y el personal de Filmquest, Cordillera International Film Festival, HollyShorts y GenreBlast me hicieron saber que nunca tolerarían el antisemitismo en sus festivales y me ofrecieron apoyo en este momento difícil”.

Pero otros festivales no han expresado apoyo al pueblo judío.

“No me han dicho nada, ni siquiera en mis redes, a pesar de que sí se pronuncian por cada otra minoría y causa de justicia social. El silencio desde el 7/10 es ensordecedor. Y los cineastas judíos lo han notado. Algunos festivales incluso han incluido películas extremadamente antisemitas y propagandísticas anti-Israel”.

Aunque la comunidad del cine independiente ha sido su hogar durante muchos años, ahora Abergel se siente “algo marginada y no bienvenida” en muchos espacios progresistas.

“El silencio desde el 7/10 es ensordecedor. Y los cineastas judíos lo han notado. Algunos festivales incluso han incluido películas extremadamente antisemitas y propagandísticas anti-Israel”

“Es muy lamentable. Pero esto nunca me hará dejar de alzar la voz por los judíos. Simplemente significa que ya no enviaré ni apoyaré esos festivales. El silencio es complicidad”.

Un sesgo sutil

Para cineastas como Yale Fried, el sesgo de la industria ha sido más sutil que evidente. “Es difícil saberlo con certeza, porque las decisiones de los festivales son de lo más subjetivas”, explica Fried, quien fue rechazado por cuatro festivales calificadores al Oscar cuyos nombres pidió no revelar.

“Desde mi perspectiva, los festivales están priorizando películas con perspectivas diversas, directores diversos y temas diversos, y la gente simplemente no ve a los judíos ni al contenido judío como diverso. ¿Es por antisemitismo latente, o por la percepción de que hay muchos cineastas judíos conocidos? No lo sé”.

Aunque se siente “muy afortunado” de que su película Unraveled (sobre un joven que teme dejar caer la Torá en su Bar Mitzvá) se haya estrenado en Dances With Films, él reconoce que es probable que su película circule exclusivamente en espacios judíos. “Hay algo desalentador en esto. Hicimos una película que muestra una infancia judía distinta, que a menudo choca con la vida secular. Quiero que esa historia llegue también a audiencias no judías. Mi infancia fue judía, y al hacer una película sobre el tema, aún tengo que hacerla conscientemente accesible a un público no judío si quiero una oportunidad de que se proyecte en un festival que no sea judío”.

“La productora me dijo honestamente que el contenido judío no es comercial en este momento. No sería fácil vender una historia judía en el clima actual. Incluso sugirió cambiar el origen del personaje para que fuera más vendible”

Fried cree que ahora es más importante que nunca contar historias judías. “Especialmente aquellas que muestran al judaísmo como una cultura y religión distinta, no simplemente como ‘igual que todos, pero con Janucá’”.

“Demasiado judía”

Una guionista y directora israelí independiente que prefiere permanecer en el anonimato por miedo a represalias, recibió comentarios sugiriendo que redujera el ángulo judío en su guion. “Uno de mis guiones estaba avanzando con una productora que estaba entusiasmada con él. Después de unos meses, durante la guerra, seguía siendo amable y solidaria, pero me dijo honestamente que el contenido judío no es comercial en este momento. No sería fácil vender una historia judía en el clima actual. Incluso sugirió cambiar el origen del personaje para que fuera más vendible”.

Aunque fue difícil de escuchar, la cineasta valoró su honestidad. “Ella no es antisemita, pero tampoco es activista. Lo ve desde el punto de vista del negocio. Simplemente está siendo realista sobre los riesgos de hoy en día. Fue la primera vez que entendí cuánto ha cambiado la industria. Ella creía en el proyecto antes, y en cierto modo aún lo hace. Pero también me está mostrando una imagen muy real de cómo se ve la industria en este momento”.

Aun así, la escritora y directora no se dará por vencida.

“Crecí en un hogar donde nunca me permitieron verme como víctima. No me gusta llorar ni culpar al mundo. Pero cuando veo lo que están enfrentando algunos cineastas, me preocupa profundamente”.

Por ahora, el guionista y director Daniel Robbins (Bad Shabbos) cree que los cineastas judíos deben mantenerse abiertos. “La solución probablemente sea mantenerse vigilantes. Los festivales de cine son un espacio para experimentar ideas nuevas que los medios tradicionales no ofrecen. Por eso es importante que los cineastas se sientan lo más libres posible. Seguirán siendo presionados para inclinarse hacia un lado u otro. Con suerte, los programadores mantendrán su convicción y seguirán eligiendo lo que consideren mejor, y no lo que calme a la gente”.

*Periodista.